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10 April 2009 @ 04:45 pm
Tabla Básica 1 {Bleach: Ichigo/Rukia} #18: Choque  
Autor: anna_tsukiko
Tabla: Básica 1
Fandom: Bleach
Claim: Kurosaki Ichigo/Kuchiki Rukia
Advertencias: Ninguna
Tema: # 18 - Choque
Extensión: 1947palabras

Sábado por la mañana. Todo el ambiente se encontraba tranquilo, algo obvio, pues apenas eran las 6:30 am, por lo tanto gran parte de la familia aun se encontraba dormida, exceptuando al señor Isshin quien desde una hora atrás había salido hacia su trabajo. Todo indicaba ser una mañana sin mayor percance, de no ser por lo gritos bastantes alterados del adolescente pelinaranja.

- ¡Mierda, ya son mas de las 6! ¡Debía estar listo en la terminal hace media hora! ¡Estupido despertador! ¿Por que no sonó? Y ¿para que diablos me dormí temprano si de por si se me haría tarde? ¡Ese estupido del viejo! ¡Se debió ir sin avisarme!

Bien, ya era una mañana demasiado tranquila para ser verdad. La pequeña Kuchiki, quien se encontraba de inquilina en la habitación de las hermanas Kurosaki, solo reía para si misma mientras escuchaba el alboroto de aquel joven, quien corría de un lado a otro, arreglándose para salir. Ella conocía desde días anteriores de que trataba la dichosa salida.

Ichigo viajaría a la ciudad de Tokio en busca de los materiales para el proyecto escolar, las cosas que aun le faltaban y que no había logrado encontrar en Karakura. La pelinegra desde el inicio se rehúso a acompañarle. Seria cansado ir hasta aquel sitio a realizar compras, para ella, sin sentido. El chico por un momento se altero reclamándole lo irresponsable que era al no preocuparle el asunto del proyecto, aunque de pronto recordó algo, si Rukia estaba asistiendo a la escuela, a su clase, era para hacerse pasar como una estudiante y estar alerta ante cualquier amenaza, su deber radicaba en proteger y vigilar sus alrededores, y por ello, lo demás venia sobrando, así que supuso que las tareas escolares no eran realmente una verdadera prioridad para la pelinegra. Después una idea mejor cruzo por la cabeza del shinigami sustituto, definitivamente un día sin ella, sin la enana molesta detrás de él a toda hora. Debía aprovecharlo, si señor. Cosa que de igual manera pensó Rukia, varias horas sin tener que soportar a ese idiota era algo que no se veía todos los días, simplemente una oportunidad única.

El sonido de la puerta principal al cerrarse desato un mismo pensamiento en ambos:

- “Este será por fin un día para mi, solo para mi”

Instantes después de que Ichigo saliera rumbo a su destino, Rukia comenzó a levantarse de su cama y por fin, se escucho algo más que la voz de aquel adolescente:

- Aah, Ichi-ni es un tonto. ¿Acaso piensa que es el único habitante aquí o que? Los demas queremos dormir, por favor.

- Ya, Karin-chan, después de todo, es hora de levantarnos ¿verdad Rukia-chan?

- ¡Que! Casi son las 7. Es sábado. ¿Quien rayos se levanta a las 7 de la mañana en día sábado?

Y sin más apuros, las tres chicas de la casa comenzaron a arreglarse para iniciar la mañana. Desayunaron sin ningún contratiempo, y mientras Karin se apuraba para ir al parque con sus amigos, Yuzu y Rukia se encaminaban a realizar las compras, tanto cosas para la casa, como para la comida y cena de ese día. Aunque la lista de deberes no era muy larga, si les llevaría algo de tiempo si iban juntas a realizarlas, por lo tanto, Rukia le propuso dividirse las compras, para así facilitar el trabajo, cosa que le pareció excelente a la pequeña Kurosaki, y fue como dos cuadras después se separaron para reencontrase más tarde.

Aunque la shinigami no conocía a la perfección esa ciudad, caminaba sin mayor preocupación por las calles, y se detenía donde debía entrar para avanzar en la pequeña lista de cosas por comprar que le había dado Yuzu. Al parecer estaba corriendo con suerte, ya que no se había perdido como supuso en un inicio, y aunque si requirió la ayuda de uno que otro extraño para localizar ciertos lugares, no le fue tan mal como imagino.

¡Libertad! ¡Oh bella libertad!, verdaderamente ese día le estaba pareciendo bastante relajante. No había aviso de hollows, no tenia demasiados problemas con las compras, y sobre todo, no estaba discutiendo con el idiota de pelo naranja. Si, en verdad que ese día era magnifico.

De pronto a su mente llego una cuestión: “¿Y si así fueran todos los días?” Claramente, su vida sería más tranquila, pero ¿Realmente eso deseaba? Acaso quería tener días sin peleas, sin insultos, sin bromas, sin escuchar “enana esto” “enana aquello”, dejar de escuchar la voz de ese chico, de sentir su presencia, de verse reflejada en sus ojos, de estar a su lado una vez más. Pero, ¡Qué demonios!, ¿Por qué estaba pensando estas cosas?, no habían pasado siquiera un día separados, y ya estaba comenzando a…. ¿extrañarlo?, ja, pero que mala jugada le estaba brindando su mente, ¿Por qué estar pensando así como si realmente ya no lo volviera a ver? Estaba segura que por la noche, protagonizaría junto al pelinaranja otra de sus inusuales peleas.

“En una noticia de ultima hora, hace unos momentos se presenció un choque entre un autobús de pasajeros con dirección a Tokio y un camión con materiales para construcción, todo esto en la carretera que comunica a Karakura con esta ciudad…”

“… por el momento se reportan 20 heridos, algunos de gravedad, y ninguna perdida humana…”

“… las victimas de este percance han sido trasladadas a los hospitales mas cercanos…”


Se podía ver y escuchar esta primicia en los televisores de aquella tienda de productos electrodomésticos. Aunque la gran mayoria de personas pasaban por ahí sin prestar demasiada atención al suceso, uno que otro si lo hacia, entre ellos, la pequeña shinigami, que de un instante a otro, sintió que su corazón latía un poco más fuerte de lo normal y como un frío comenzaba a recorrer su cuerpo.

¿Un accidente? ¿De autobús? ¿Y si era el mismo autobús en el que Ichigo partiría a aquella ciudad? Bien, no había muertos, pero si heridos, de gravedad, ¿Y si Ichigo era uno de ellos? No, claro que no, no creía que la suerte de aquel adolescente fuera tal, pero, ¿y si era así? Tal vez, ahora él no estaba solo herido, si en el camino al hospital, él hubiera…

Sus manos temblaron un poco y cegada por las dudas que asomaban en su cabeza en ese instante comenzó a caminar rápidamente, casi corriendo por la acera del lugar, pero en breves segundos, sintió como chocaba contra alguien y se percató que rápidamente esa persona le sostenía el brazo para evitar que ésta cayera.

- ¿Rukia?

- ¿Ichigo? ¿Que haces aquí? – Preguntó bastante sorprendida al ver como el chico que hace breves segundos creía que le había sucedido algo estuviera ahí- ¿No deberías estar rumbo a Tokio, en el auto…?

- ¡Ah! eso, lo que pasa es que perdí el autobús de las 7:15- comenzó a explicar el adolescente sin mucho animo- se supone que media hora más tarde tomaría el siguiente, pero al parecer comenzaron a retrasar su salida.

- Ah, debe ser por el accidente.

- ¿Accidente?, ah, si, es lo que vengo escuchando en el camino. Vaya que fui afortunado, ese autobús era el que iba a tomar, pero gracias a que me retrase no fue así.

- Si, es cierto – Al parecer, si que tuvo suerte el chico para evitar ese percance, y ella que ya había comenzado a crear conjeturas que no eran.

- Pero bueno, como me he cansado de esperar a que normalizaran las cosas en la terminal, decidí regresarme a casa y mejor ir mañana.

- Y tú que tanto te quejabas en la mañana del despertador y de tu padre.

- Es que ese viejo no tiene consideración, sí uno quiere que lo despierten, se larga a su trabajo a propósito y cuando lo único que deseas es pasar un buen sábado, durmiendo hasta tarde, ya lo tienes encima de ti, mucho antes que el despertador.

- Es verdad - Rukia reía mientras imaginaba esa peculiar escena matutina entre padre e hijo que al parecer, hoy no se llevo a cabo, para suerte de Ichigo.

- Y a todo esto, ¿Tú que haces aquí?

- ¿Yo? He venido de compras con Yuzu, aunque nos hemos divido las compras para terminar más rápido.

- Ah…

La chica se tranquilizo rápidamente, después de todo, Ichigo no iba en ese autobús, y por lo tanto, no había sido victima de aquel choque como llego a suponer, al contrario, ahí estaba él, con ella, no le había pasado nada. Podía verlo, sentirlo a su lado, escuchaba nuevamente su voz, observaba su reflejo en aquellos ojos castaños, podía sentir su riatsu… esperen un momento, ¡su riatsu!, pero ¡que idiota!, si ese riatsu era inconfundible y podía advertirse a kilómetros, más allá de Tokio si era posible. Entonces, ¿Cómo lo había olvidado? ¿Cómo pudo dejar pasar ese detalle y hacer todo un drama en su cabeza? Bien, había experimentado esos cinco minutos en los que sientes que aquella persona importante en tu vida podría desaparecer, y que todo a tu alrededor es ajeno para ti, excepto tu preocupación por esa persona. ¿Eso justificaba el no recordar que ese riatsu siempre había estado ahí; un metro, veinte metros, dos kilómetros? Tal vez no, tal vez si, pero eso ahora que importaba, si el dueño de esa desenfrenada cantidad de energía estaba frente a ella.

- ¿Te falta algo más?

- ¿Eh?- sacudió rápidamente la cabeza, sacándola de sus pensamientos.

- Que si aún te faltan cosas por comprar, si es así, te acompaño a donde debas conseguirlas.

- Ah, no se, creo que solo, esto ultimo, pero no se bien donde comprarlo- decía, mientras le mostraba la lista de compras.

- Y te ofreces a hacer compras sin saber donde ir, ¡en que cabeza cabe enana!- refunfuño el pelinaranja.

- Cállate, que ya casi he terminado todo la lista sin ayuda de nadie.

- ¿Nadie?

- Bueno, tal vez una o dos personas que me dijeron donde comprar esto y aquello, pero es que, ellos mismos se han ofrecido a hacerlo, después de todo, una mujer sola e indefensa, andando por estas calles… - decía mientras usaba sus dones para la actuación.

- Ja. Te aprovechas de la pobre gente valiéndote de esa fachita de niñita inocente, además, ¿Se han ofrecido? ¿Qué estas loca? Nunca sabes las intenciones de algunas personas cuando andan así de ofrecidas.

- Oh, ¿es que Kurosaki-kun esta celoso? Ah, pero si él también se ha ofrecido a acompañarme. Oh, espero que no quieras hacerme algo malo – hablaba mientras hacia poses de adolescente apenada.

- Eres idiota, ¿acaso crees que soy de esos tipos?, y deja de usar esa vocecita, sabes que me fastidia, sino, vete olvidando que te acompañe.

- Ah, ya, mira que te pones de malas fácilmente, claro, primero levantarse tarde y ver que lo deja el autobús.

- Ya, ya, mejor caminemos por aquí, así llegaremos a la tienda en donde compraremos lo que falta.

Y fue como retomaron juntos el camino. Si antes la chica se preguntaba si quería que todos los días fueran como hace un par de horas, ahora respondería sin dudas que no. No quería quedarse sin aquellas peleas, aquellos insultos, aquellas bromas que compartía con él, ni tampoco quedarse otro día sin sentir su presencia, verse en aquellos ojos, simplemente tenerlo a su lado.

- Ichigo

- ¿Mmm?

- Mañana voy contigo a Tokio.

- ¿Qué cosa?

Y si eso significaba tener que ir a ese viaje… si, pelearían, eso era seguro, pero: ¿Acaso ella quería eso? Bien, si con ello aseguraba estar junto a él. Después de todo, nunca se cansaría de verlo rabiar.
 
 
 
fragraria on July 24th, 2009 10:37 pm (UTC)
Aaww...son una ricura jaja, me encanta este par y sobre todo por cómo se preocupa Rukia por el pelinaranja...creo que la habría dejado un poco preocupada jaja.

Está genial la historia, me gusta como la has redactado. Bueno, seguiré leyéndote. Esa tabla tuya la verdad que promete =D ¡Quiero más! ¡Quiero más!

Besos!

Volveré...xD