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05 May 2009 @ 10:08 pm
Tabla Básica 1 {Bleach: Ichigo/Rukia} #19: Comer  
Autor: anna_tsukiko 
Tabla: Básica 1
Fandom: Bleach
Claim: Kurosaki Ichigo/Kuchiki Rukia
Tema: # 19 - Comer
Advertencias: Ninguna
Extensión: 1877 palabras

- ¡Ichigo, tengo hambre!-

- ¡Felicidades! – respondió el pelinaranja con sarcasmo ante el comentario de la shinigami.

- ¡Oye! Deberías estar diciendo “¡Oh, Kuchiki-san! ¿En serio tienes hambre?, no te preocupes, ahora mismo te preparo algo” No se, ese tipo de cosas.

- Estas demente si crees que te voy a estar llamando así, y aun más demente si pretendes que YO te haga de comer.

- Es que acaso ¿Kurosaki-kun no sabe cocinar?

- Por supuesto que se, pero por si no lo habías notado, aquí no hay NADA para preparar.

Esta era la situación de aquellos dos, quienes se encontraban sentados en la mesa del comedor de la casa sin nada más que hacer. Tanto el padre, como las mellizas habían salido al supermercado para abastecer aquel hogar, en el que ni siquiera una pequeña lata de vegetales se podía apreciar.

- Mmm… tengo hambre, Ichigo-

La verdad, ese trío ya se había tardado con las compras. Desde temprano salieron de casa, y hasta ese momento no regresaban, ¡eran casi las cinco de la tarde, por todos los cielos! Bastante obvio que los estómagos de esos dos comenzaran a rugir ferozmente. Claro, que Ichigo tenía tanta o más hambre que la pequeña shinigami. Pero él no iba a estar lamentándose por ese simple detalle, es que ¿esa enana no podía aguantar más el apetito y dejar de quejarse?

-… Comida, Ichi…-

- Ah, ya basta Rukia ¿Quieres comer pizza? –sugirió el adolescente, quien ya se estaba cansando de esperar a su familia y también de las quejas de su compañera.

- ¿Pizza? ¿Qué es eso?

- Ah, cierto, olvidaba que vienes de un lugar alejado de la civilización- bufó el joven quien al instante fue golpeado por la shinigami- bien, una pizza es una especie de pan aplanado, redondo, con salsa encima y otros ingredientes, dependiendo el tipo de pizza que quieres- explicaba a la chica al instante que la observaba entretenida en otra cosa - ¿que, que estas haciendo?

Rukia le enseñaba el boceto de su más reciente obra de arte, inspirada en su reciente explicación, que mostraba unos conejitos alrededor de su idea de lo que era una pizza.

- ¿Algo como esto?

- Supongo, pero bueno, ¿quieres comer o no?

- Ya, ya, pero… ¿como vamos a comer eso? tu mismo has dicho que aquí no hay nada para preparar.

- Ya lo se, por eso la vamos a pedir.

- ¿Pedir? ¿A quien?

- Pues a la pizzería, ¿donde mas? Solo llamas, la pides, y ellos vienen a tu casa a dejártela.

- ¡Tu me estas tomando el pelo! – exclamó Rukia mientras le miraba incrédula.

- Oh, créeme o no, es tu problema, pero ya me canse de esperar al viejo, así que pediré una.

El joven se levanto de la silla, tomó el teléfono y marcó el respectivo numero. Rukia solo lo observaba de cerca. Realmente esas costumbres humanas eran tan extrañas. ¿Llevar comida a domicilio? ¿Por qué tomarse tantas molestias? Era algo muy sospechoso, aunque sinceramente ya no quería pensar en ello, tanta era su hambre que el divagar en posibles complots o lo que sea que esos de la pizzería tramaran no era de su interés. Pero después de que Ichigo le dijese que en aproximadamente media hora llegaría su salvación ante la implacable hambre que compartían, decidió montar guardia y esperó junto a la ventana que daba a la calle a ver si lo que el pelinaranja le había dicho era cierto, y al cabo de un rato:

- Ichigo, alguien se acerca a la puerta.

- ¿Sigues ahí? ¡Qué paranoica! Debe ser el repartidor no hagas tanto escándalo.

Tal como el pelinaranja supuso, el repartidor termino por tocar el timbre y hacer la respectiva entrega. Así, Rukia con esa curiosidad que mostraba por aquellas cosas humanas se acerco a la misteriosa caja que aquel tipo le entrego a su amigo.

- ¿Y en esa caja está la pizza?

- Claro, o ¿qué piensas que pueda traer?

- No se, es que todo es tan extraño, ¿seguro que no es una trampa?

- Ah, claro, mira, seguro hay una bomba dentro – expresó con sarcasmo- En serio Rukia, ¿cuando se van a civilizar en la sociedad de almas?

- ¡Cállate! Mejor saca de ahí esa pizza que tengo mucha hambre.

El pelinaranja obedeció a la orden de su compañera y así la shinigami observo ese extraño alimento. Aquella especie de pan, cubierta de salsa, queso, carne y vegetales olía delicioso y en un instante descubrió que no solo se veía apetitoso, realmente sabía muy bien.

- ¡Esto esta muy rico Ichigo! – exclamó la shinigami quien saboreaba un trozo.

- Ves, te lo dije, pero no, la señorita luego luego comienza con su sarta de tonterías.

Pero ella no le hizo caso, ya que toda su atención estaba puesta en aquella rebanada, que era engullida como si fuese el último alimento sobre el planeta.

- ¡Rukia, vaya que devoras!

Esto último era dicho simplemente porque la chica tenía su rostro lleno de queso y salsa. Aunque era bastante divertido para él verla comer de esa forma tan bárbara, no podía negar que el rostro de aquella pelinegra se veía algo “¿Lindo? ¿Tierno?.. ¿Cómo que tierno? no, no, en realidad es gracioso, si, eso es” Claro, intentaba autoconvencerse que esa imagen de la shinigami no estaba ablandando su corazón.

- Mírate nada más, ¿donde han quedado esos modales de señorita refinada? ¡Pareces niña chiquita!– voceaba el chico soltando una carcajada.

Instintivamente dirigió su mano al rostro de la pelinegra, mientras que casi de manera cariñosa comenzó a limpiarlo con sus dedos, específicamente, alrededor de la comisura de sus labios, lo que provoco que ella le mirara con unos ojos bastante sorprendidos.

- ¿Qué haces Ichigo?- cuestionaba ante aquel acto inesperado.

El pelinaranaja no respondía, más bien se encontraba bastante entretenido en su actual actividad que no se percataba de la reacción de su colega. Está se encontraba muy sorprendida de los actos de su compañero. ¿En verdad él era el Ichigo que siempre había conocido? ¿Por qué se estaba mostrando repentinamente tan servicial, tan cariñoso? ¿Seria producto de la pizza? Seguramente que si, por que de otra forma, ella no podría explicar el comportamiento de su amigo, comportamiento que rápidamente la puso a ella tan nerviosa, tan ¿sonrojada? No, no, no, no. ¿Por que un estupido niño la tenia que poner así? Eso no estaba bien, y debía hacer algo para remediarlo.

- Así que Kurosaki-kun anda de cariñoso…

Al parecer, ese cambio de voz que siempre hacia su compañera para fastidiarlo lo había sacado de ese extraño trance en el que se encontraba, aunque ahora, esa voz ya no sonaba tan melosa, más bien había sonado… sensual

- Eh, yo… bueno – titubeó el joven quien rápidamente quito su mano del rostro de Rukia, y volteaba su cabeza hacia otro lado.

- Pero mira nada más, por mi culpa te ha ensuciado los dedos- soltó con una voz bastante sugerente mientras tomaba la mano del pelinaranja – ¿te ayudo a limpiarlos? –

¿Qué cosa había dicho? Realmente ya no lo recordaba debido a que la ultima acción de la pelinegra lo tenia mas atónito, y es que Rukia había osado en tomar el pulgar de su amigo mientras comenzaba a lamerlo lentamente quitando así la salsa que el chico tenia en el dedo y que previamente le había quitado del rostro de ella.

¿Pero que estaba haciendo? ¿Esa era la Rukia que siempre había conocido? ¿Acaso el comer cosas extrañas ponía así a los shinigami? o ¿Qué diablos le habían echado a esa pizza? De otra forma, él nunca hubiese creído lo que estaba presenciando.

Ichigo no sabia que decir o que hacer, solo se limitaba a balbucear unos inaudibles “Rukia”, cosa que la susodicha no prestaba atención ya que ésta solo se limitaba a continuar con su cometido: limpiar los dedos de su camarada. Pero en instantes, la shinigami le miro soltando una sonrisa bastante picaresca, tramaba algo de seguro. Instantáneamente, la pelinegra hizo algo que el shinigami sustituto no imaginó que llegase a suceder en un momento como ese.

- ¡Ah, Ma… Maldita!- gritó Ichigo ante el nuevo gesto cariñoso que ahora le estaba regalando la shinigami.

¿Nuevo Gesto Cariñoso? Por supuesto, ya que después de que ella retiró sus labios del pulgar del chico, dirigió su boca al índice, seguramente a repetir lo que había hecho con el anterior, pero no fue así.

Efectivamente, ella tenia ahora el índice de Ichigo en su boca pero, en lugar de lamerlo como hubiese esperado el muy descarado de su amigo quien al parecer ya ni le molestaba lo que hacia su compañera, a la muy traviesa se le había ocurrido morder el dedo del chico, si, ella lo mordió y no de forma sensual, sino casi más con intención de arrancarlo que de otra cosa. ¿Eso era cariñoso? Bien, si suponemos que su relación no es por demás común y que más bien esta basada en sus insultos y golpes mutuos, si, eso era un gesto cariñoso, salvaje, pero cariñoso al fin.

- ¡Oh, Ichigo, debiste ver tu cara! – carcajeaba la chica mientras observaba a su amigo lanzándole un sinnúmero de maldiciones por lo bajo- ¡Y luego quien dice que es el inocente aquí!

- ¡Ca… cállate, maldita desgraciada! ¡Mira que morderme el dedo! Pero anda, uno quiere ser amable y mira lo que recibe.

- En primer lugar: Nunca te pedí que me limpiaras, y en segundo: te lo ganaste, no me respondías cuando te pregunte lo que hacías.

- Pues eso: limpiarte ¿que no es esa una pregunta bastante obvia? y mira tú, vaya manera de “limpiar los dedos” ¡mordiéndolos! ¿estas loca?

- Ah, ya, mira que no tienes sentido del humor, después de todo, no negaras que ha sido original mi manera de limpiar.

- ¿Original? Original mis…

- Oh, en verdad que te alteras demasiado rápido. Pero ya, admítelo, fue original, ¿cierto?

- Ja, en serio, ¿quieres ver otras maneras más originales de limpiar?- cuestionó el chico con una mirada maliciosa.

Rukia quedo en blanco ante esa preguntita, pero sobre todo, por aquella expresión en los ojos del chico, cosa que el pelinaranja aprovecho para acercarse peligrosamente al rostro de Rukia, con la clara intención de “limpiarlo”. Pero, como todo buen momento…

- ¡Ichigo! Rukia-chan! ¡Ya estamos en casa!

… siempre habrá alguien que llegue a interrumpirlo.

-“Desgraciado viejo”

Fue el primer pensamiento del chico quien rápidamente se alejó de la pelinegra y corrió hacia la entrada, para recibir a su progenitor, más que con los brazos abiertos, con los puños cerrados como era costumbre, aunque ahora se los merecía y con creces.

Rukia solo se limito a saludar a la familia, intentando disimular el shock que previamente había experimentado. Estúpidamente se había puesto bastante nerviosa ante semejante insinuación del pelinaranjo ¡Pero si ella lo tentó minutos atrás e incluso se mofó de su inocencia! Y que es lo que ella hace: ponerse en igual situación.

¡Oh, cuanta razón tenía! Esa pizza si que era una trampa.

A la mala o a la buena descubrió que algunas comidas humanas eran peligrosas.

Pero vaya que caer ante el peligro hubiese sido tan interesante…

- “Estupido papá de Ichigo”